Amargo adiós del Getafe al sueño europeo

Cae ante el Inter de Milan por dos goles tras desperdiciar un penalti que le abría las puertas de la prórroga

El punto de penalti ha sido clave enn la eliminación de Europa del Getafe. Lo hizo el último día del partido de la Liga, cuando Mata envió su pasaporte a la oficina de correos. Esto se repitió en la 16ª ronda de la Liga Europea, cuando Molina puso la opción del tiempo extra en las gradas. Los jugadores del Madrid fueron incapaces de acordar un encuentro con la historia, a pesar de que tuvieron varias oportunidades. Los plebeyos llegaron a la mina de Gelsenkirchen para recoger los pedazos frente al equipo del príncipe Inter, que torció el gesto en un juego que esperaban que fuera sucio, pero lo resolvieron con dos chispas de diamantes que tenían en su equipo.

Gaf tuvo que esconder la fragilidad que le quedaba del largo descanso. Bordalas no había encontrado la forma de activar a sus hombres en la Liga, y finalmente se deslizaron en la clasificación hasta que cayeron de las filas europeas. Restablecer la ambición, la dosis justa de autoestima y no cometer errores para que el Inter tuviera dificultades para castigarlo era la receta.

En caso de duda, los jugadores del Madrid tendrán enemigos tanto en el campo como en sus cabezas. Así que decidió deshacerse de ellos al primer silbido. Bordalas diseccionó el Inter con números brillantes: el número más bajo de puntos en Calcio fue once y el segundo número más bajo de puntos. Nacido en Alicante, el jugador no dudó en calificar su apuesta por el cortocircuito del adversario, reforzando el mediocampo con Tim, dando aire a Maximovic y evitando, con la ayuda de un trabajo defensivo medido y generoso, una lucha directa de su defensa con los gigantes Lukaku y Lautaro.

Su idea de asustar, persiguiendo un sueño sin nada que perder, se formó en la arena de Aufshalke en 25 minutos, cuando sólo faltaba un gol. Getafe tuvo hasta siete oportunidades para inclinar el juego. Nom advirtió con una cruz sin remate, pero fue el titular de Maksimovic el que hizo que Khandanovic extendiera su mano. Después de eso, fue Kucurella amargado Godin para darle a Mata la pelota, que, habiéndola puesto, eventualmente despejó a Bastogne del suelo.

El motor del equipo Conte se encendió durante mucho tiempo, pero cuando ocurrió, consumió todo el oxígeno del Getafe. Desde el desagradable olor de la bola hasta moverla a voluntad. El primer disparo del Inter tuvo lugar a mediados del primer tiempo, y la mano de Soria despejó el disparo de Lautaro. Fue una advertencia, porque empezaron a buscar una manera de evitar la presión y quedarse en este lugar. A veces incluso sin que la bola se mueva. Sólo se necesitó un pase largo de Bastogne a la parte trasera del gigante Lukaku para que el Inter anotara la primera bola.

El belga derrotó con su cuerpo a Etkseita, que se mueve por el campo con la agilidad del luchador en el ring. Corrió, se detuvo, tomó posición y disparó, lo que Soria no pudo hacer nada. Gestos de jugadores que los equipos humildes ni siquiera pueden soñar.

El objetivo era una estufa que Getaf intentó quitarse de encima. No fue una tarea fácil. De nuevo un enemigo mental en una larga y convulsiva temporada, que te deja sin aliento. Y de nuevo, la condición del plebeyo. Sin Candy y con Molina y Ángel en las gradas, el equipo de Getafe no tuvo ningún impulso para atacar al rival con dinamita en punta.

A pesar de la capacidad de hacer frente a los resultados cortos, que siempre se espera en los equipos italianos, el Inter no quería asustar. Decidieron salir del camerino con un golpe. Repitió el partido con un pase largo para el sombrero de Lautaro en Djena, que el jugador togolés permitió rápidamente una falta. Sin resolver la cuestión de la continuidad, Burrella soltó la derecha, que pasa una cosa justa en el hombro de Atksite, por lo que fue la esquina de la que nació el acrobático Beau D’Ambrosio, la que despejó Soria. El rechazo fue lamentado por Godin por no poder atraparlo.

Fue esta flexión la que impulsó a Getaf, ya con Angel en el campo. No había nada que perder, pensó Bordalas. Su equipo estaba vivo y se estableció en la zona. Jason, Molina… todo lo que colgaba alrededor de la puerta apareció en el césped para buscar el dibujo que Mata había guardado de la mano de Handanovic.

La clave de su resurrección llegó a los 72 minutos, cuando el VAR tomó la mano de Godin. Getaf tendrá una vida extra. Como en el último partido de la Liga contra el Levante, Europa estaba pasando por una tanda de penaltis. Sin Mata en el campo de juego habría sido responsabilidad de Jorge Molina. El capitán intentó adaptarse tanto para engañar al esloveno que su disparo no tocó la meta. El sueño europeo de un equipo en apuros había terminado en las gradas.

A pesar de los intentos de aguantar, Getafe tuvo que arrodillarse ante el Inter, lo que fue recompensado con el segundo gol de Eriksen. Nada puede hacerse cuando la gloria es rechazada por aquellos que no son llamados al cielo. Al menos no todavía.

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